Fortin J Celedoni,
y Fortin Angastaco

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Las recomendaciones que aquí se hacen sobre el “Perfil de un Maestro para nuestro Seminario Teológico, van con el más profundo deseo de aportar un granito de arena para que mejoremos cada día más la calidad de la enseñanza y convivencia en nuestros  Seminarios

I. Importancia de tener un perfil para maestros (as)

Entendiendo su trabajo.

A los maestros y maestras, quienes ingresan a brindar su apreciado servicio en un seminario teológico, les ayuda a entender la grandeza y la delicadeza de su trabajo ministerial como tal; pero a la vez, les facilita entender mejor en dicho campo, la seriedad de sus compromisos, deberes y responsabilidades tanto con Dios, como con sus alumnos y con la institución  que solicita sus servicios.

La Enseñanza en un seminario no debe ser para cualquiera.

Para enseñar en un seminario teológico, se tienen que establecer criterios muy claros y fundamentales. La razón de ser de un seminario es la preparación de los obreros y obreras que Dios ha llamado y necesita para trabajar en su obra. Cualquier persona no puede ser maestro o maestra. Hay un refrán que dice: “Tal maestro, tal alumno”. Un maestro, una maestra, debe ensañar con su ejemplo. Debe mostrar evidencias de que en su función de educador (a) cristiano (a) tiene: Llamado, vocación, preparación y vida ejemplar, son las cuatro características personales primordiales que deben llevar a un maestro o maestra al aula de clase en nuestro seminario. Vale decir, muchas veces no basta con la vocación, con la preparación académica o teológica que dicha persona tenga. En todo (a) educador (a) cristiano (a) la moderación de su carácter y de su personalidad, su apegamiento estricto a la ética, y el buen testimonio de su vida misma como cristiano (a), deben marchar paralelas con sus buenos deseos de servir que siente para ejercer el ministerio de la enseñanza.  Entiéndase NO SE BUSCA UNA PERSONA PERFECTA, PUES NO LA HAY, SINO ÍNTEGRA.